domingo, 8 de septiembre de 2013

Mis primeros dos meses acá

Otra vez fuera de casa por un tiempo (aunque no sé por cuanto tiempo esta vez), pero ahora acompañada. Emprendimos nuestra aventura con una sonrisa! 


A pesar de que pasamos muchas horas en el aeropuerto cuando llegamos puesto que aterrizamos a las 7:00 de la mañana y no podíamos entrar al apartamento hasta las 14:00, tuvimos que buscar la manera de entretenernos en un aeropuerto pequeñito del cual nos conocimos todas las tiendas y además nos encontramos cosas tan curiosas como esta multitud de maletas apiladas y ninguna de ellas se caía. Me gustaría saber con esta torrre en un momento de sismo...






Y como teníamos que almorzar algo, qué mejor que una pizza que llaman española, con jamoncito serrano mmmmm.....


Una vez llegamos al  primer apartamento (ya llevamos 4 diferentes) donde nos alojaríamos la primera semana, nos pusimos a disfrutar de las increíbles vistas.


 En ellas además de verse la cordillera, también puede observarse la capa de contaminación que envuelve esta enorme y poblada ciudad en la que cuando te suenas los mocos, aparecen negros. Creo que tendré que fijarme si en Madrid también pasan esas cosas.

En los primeros días también aprovechamos para jugar nuestra primera Polla o como nosotros conocemos, la lotería, con tan mala suerte que no acertamos ni un solo número así que debemos seguir jugando a la polla más a menudo.


Para movernos por la ciudad, en estos primeros días, hacíamos uso del metro de Santiago que todo sea dicho funciona fenomenal. Es muy frecuente, no hay que esperar más de dos minutos entre un tren y otro. Es muy parecido al metro de Madrid, con una única salvedad de que en hora punta hay muchísima gente, tanta que hay en ocasiones (es decir, todos los días) en los que hay que dejar pasar varios trenes para poder subirte en alguno y además de ir apretado hasta el infinito, todas las partes de tu cuerpo, tocan todas las partes del cuerpo del resto de personas que te rodean. Lo que más me preocupa es cómo será en verano, con la gente sudando y acalorada...


Otra de las cosas típicas que hicimos fue comer empanada, en este caso es Jaime el que se comió la primera empanada de pino, que consiste en una empanada al horno rellena de carne y olivas y algo más, en fin un delicia... Aquí si quieres puedes estar comiendo todo el día sin parar, que si empanadas, manís (o cacahuetes), comida basura, pinchos morunos, chocolatinas y todo tipo de cosas que puedan ser vendidas en la calle.


En estos primeros meses también pudimos salir un par de días de Santiago, visitamos Valparaíso y Santo Domingo, ambos en la costa y pudimos admirar el Océano Pacífico en un bonito día de sol invernal 


  Como último avance de esta primera entrada, os quiero mostrar las vistas nocturnas del que fue nuestro tercer departamento, un piso 21 con unas vistas increíbles también hacia el este, es decir hacia la cordillera y en las que también se podía ver el Cerro de San Cristóbal, uno de los tantos que se encuentran en esta ciudad.



Con estas impresionantes vistas de esta gran y enorme ciudad, me despido hasta mi próxima entrada, que espero que no haya que esperar tanto como para esta. En ella os contaré muchas más novedades y visitas, amigos y quizá alguna sorpresa. Desde el Hemisferio Sur os echamos mucho mucho de menos. Un beso enorme a todos!!!

3 comentarios:

  1. Te leeremos con mucho cariño e interés. ¡Suerte en vuestra aventura!

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  2. Ya estoy deseando leer la siguiente entrada!!!

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  3. Es estupendo Martita! me encanta! nosotras vamos a ver si os plagiamos pero desde México! millones de besos a los dos! muaaaaaaa

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